Datos personales

Mi foto
No sueñes tu vida, vive tu sueño

jueves, 10 de noviembre de 2011

¿Alguna vez entregaste tu corazón? Es casi como encajarle un muerto a alguien. Como vender un auto que por fuera es una Ferrari nueva y reluciente pero por dentro en realidad es un Fitito que sobrevivió a un choque múltiple en Panamericana. Es así, un corazón nunca está nuevo y reluciente.

Venimos defectuosos. Algunas veces de fábrica, otras porque pasó algo en el camino mientras nos transportaban. Un corazón muchas veces se cruza con alguien que no presta atención al cartelito que dice “frágil”. Forros hay en todos lados.
Algunas veces tenemos suerte y el corazón solo necesita un par de golpecitos como esos que les dábamos a los televisores viejos para que agarren bien la señal. Algo simple, un par de sacudidas emocionales acompañadas por un grito de “¡Reaccioná!” y unas razones para que entienda que merece algo mucho mejor pueden funcionar como esos “golpecitos” a la tele.

No hay comentarios:

Publicar un comentario