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No sueñes tu vida, vive tu sueño

jueves, 24 de noviembre de 2011

A veces uno quiere acostarse a oscuras, solo y en silencio para ponerse a reflexionar. Reflexionar sobre lo pasado, lo presente, y lo que vendrá después. Algunos dicen que la felicidad depende de uno mismo, y yo muchas veces quisiera que así fuera, intento convencerme a mí misma que sí, que así es. Pero nunca me lo creo por mucho tiempo, nunca me dura lo suficiente el mundo perfecto que me imagino y que trato de convencerme que es real. Sin embargo las cosas rara vez salen como uno espera, o duran lo que uno espera.
Por eso hay que dejar de vivir en nuestra propia burbuja y abrir los ojos, ver cómo es nuestro presente y aceptar que el pasado ya no está, que se esfumó. Y no sirve de nada conservar la angustia ni seguir esperando cosas que quizás no regresen, o quizás sí pero no hacernos a la ilusión y rechazar nuevas ofertas por esperar un pasado. Aceptar el futuro, crear y creer en un futuro. Y aunque el pasado haya sido una de las cosas más hermosas que me pasó en la vida, prefiero conservarlo como un delicado recuerdo en algún lugar del corazón y recordarlo todos los días como una linda aventura de mi adolescencia.
Ahora es tiempo de cambios, de aceptación, superación y nuevas experiencias, nuevas situaciones y nuevos sentimientos. Una nueva etapa. Ya no voy a estar mal por cosas que terminaron, sino recordarlas y sonreir porque sucedieron, porque por una vez en la vida se me cumplió algo que esperé por mucho tiempo. Y aunque todavía me acuerde y se me escape alguna que otra lágrima, ya es un ciclo que terminó, y ya se dio vuelta la página.

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