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No sueñes tu vida, vive tu sueño

jueves, 10 de noviembre de 2011

Qué egoísta hacerte sentir que te necesitaba para sentirme completa. Fue egoísta poner ese peso sobre tu persona cuando apenas podías con tu vida. Egoísta también fue recordártelo todos los días de mil maneras diferentes cuando supongo (en realidad, quiero creer) que a vos tampoco te fue fácil tomar la decisión de decir “hasta acá llegué, es todo lo que puedo dar”. El famoso “te amo, pero…”.

Qué egoísta de mi parte fue echarte la culpa de todo cuando siendo protagonista me coloqué en el lugar de espectadora. Hasta me puse los anteojos 3D para ver el derrumbe de todo lo que habíamos construido juntos. Derrumbe del que me tengo que hacer cargo, yo tenía el detonador en la mano. Yo siempre tengo el detonador en la mano.
Fui egoísta hasta conmigo al no querer permitirme hacer el duelo. Al no dejarme sepultar los planes a futuro juntos, las expectativas. Al no permitirme despedirme de esos fines de semana donde ya nadie me preguntaba “¿Qué sale hoy?” porque suponían que iba a terminar en tu casa mirando una peli, comiendo porquerías, quedándonos dormidos charlando de nada. Despertándome un rato antes que vos para quedarme mirando como dormís con el constante miedo de que te des cuenta. Disfrutando ser una de esas personas que yo tanto criticaba. Esas a las que los amigos se les enojan porque los ven cada vez menos. Uff… ¡cómo extraño que mis amigos se enojen conmigo!
Egoísta es echarte la culpa de todo. De los fracasos amorosos que vinieron después, de lo poco que me divierto cada vez que salgo, de los kilos que aumenté, de que todo lo que no encuentro en mi cuarto seguro está en el tuyo, de las catástrofes naturales, de la crisis mundial, de que los Pumas hayan perdido, del hambre y la guerra en el mundo, de que Airbag siga sacando discos. Siempre encuentro algo de qué culparte para evitar pensar que parte de la culpa tuve yo en todo esto.

Egoísta es decirte todo esto por acá y esperar que alguien que te conozca diga “che, ¿leíste esto?”. Egoísta es esperar que después de aquel “vos por tu lado, yo por el mío y así todos felices” aún te pueda importar si tengo algo que me quedó por decirte. Egoísta es esperar que me hayas perdonado cuando yo todavía no pude perdonarme haber sido tan egoísta con la persona que menos se lo merecía.

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