Quiero que se entienda: cuando estás por morirte pensás que nadie puede ayudarte, aunque miles de médicos y especialistas prologuen que sí. No creés es nadie, ni en vos mismo. Sólo te queda aquella pared o mirar para atrás. Son el pasado y vos, juntos para siempre (y siempre es muy poco tiempo). Entonces lo único que queda por hacer es concederte la muerte, darte un gusto: aliviar el dolor que es insoportable, que jamás termina, que es imposible de extirpar. Se siente un dolor tan fuerte e infinito que no se va a superar, no hay otra salida. Entonces tomás coraje y redactás cartas y te eliminás, sabiendo que mucha gente va a sufrir pero lo van a hacer porque no saben que para vos tu muerte es la gloria.
lunes, 5 de septiembre de 2011
Quiero que se entienda: cuando estás por morirte pensás que nadie puede ayudarte, aunque miles de médicos y especialistas prologuen que sí. No creés es nadie, ni en vos mismo. Sólo te queda aquella pared o mirar para atrás. Son el pasado y vos, juntos para siempre (y siempre es muy poco tiempo). Entonces lo único que queda por hacer es concederte la muerte, darte un gusto: aliviar el dolor que es insoportable, que jamás termina, que es imposible de extirpar. Se siente un dolor tan fuerte e infinito que no se va a superar, no hay otra salida. Entonces tomás coraje y redactás cartas y te eliminás, sabiendo que mucha gente va a sufrir pero lo van a hacer porque no saben que para vos tu muerte es la gloria.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario