Y yo me aprendí el oficio más hermoso que hay que es hacer la casa en las estrellas. Puse la radio en una sintonía grababa todo en cassette, todo era música, de noche y de día, y fue mi vida al revés. Con lo que pude, alegría, buena leche y rock and roll fundé mi vida y el mundo me pegó una piña en el medio del pecho que me llegó hasta el pulmón, pero se hizo fuerte mi corazón.

No hay comentarios:
Publicar un comentario