
A veces la deseperanza me atormenta. Quisiera tantas cosas, pero es tan difícil y largo el camino. Pierdo las fuerzas, la fe, pero luego me miro al espejo y puedo verme que de alguna u otra manera estoy luchando por lograr mis sueños día a día. La vida es una lucha llena de obstáculos, pero también llena de sorpresas y por qué no decirlo nos entrega felicidad. Quisiera cerrar los ojos y al abrirlos ver que ya he logrado muchas cosas, pero sé que nada es fácil y lo que más cuesta, es lo que más se valora.

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