
- ¿Por qué no me escribiste? ¿Por qué? No había terminado para mí, te estuve esperando durante siete años y ahora ya es tarde.
- Te escribí trescientas sesenta y cinco cartas, todos los días durante un año.
- ¿Me escribiste?
- Sí... Lo nuestro no acabó, jamás ha acabado.

No hay comentarios:
Publicar un comentario