Comienzo por los ojos, disparo una mirada, me grabo en tu retina, y empiezan a ceder tus pupilas distraídas empapadas de mi imagen. Te robo esa lágrima y no quiere caer..
Me cuelo en tus oídos y siembro un poema , la dosis de dulzura y un tono sutil. Mi voz ondulante se instala en tu cabeza y te digo solamente lo que quieres oír.
Seré la tónica en tus acordes; la poetiza de tus versos. Seré la musa que te inspire; la emperatriz de tu universo. Aprenderás de mi silencio y entenderás si desvarío. Y adormecido en mi regazo
respirarás lo que respiro…
Me subo a mis manos y lanzo otro ataque. Tu piel es la víctima en esta ocasión. El roce preciso, caricia perfecta (mi próximo blanco es tu corazón)
Me paro en tu pecho y clavo mi bandera, ¡Te declaro mío en nombre del amor!
Levanto la copa y brindo conmigo, bajo las armas y apago el motor.

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