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No sueñes tu vida, vive tu sueño

martes, 2 de febrero de 2010


El niño tenía once años. El niño era estudioso, normal y cariñoso con sus padres. ero el niño le daba vueltas algo en la cabeza. Su padre trabajaba mucho, lo ganaba bien y estaba todo el día en sus negocios. El hijo le admiraba porque "tenía un buen puesto".
Cierto día el niño esperó a su padre, sin dormirse, y cuando llegó a casa, le llamó desde la cama:

-Papá-le dijo- ¿Cuánto ganas cada hora?
-Hijo, no sé, bastante. Pon, si quieres, dos mil pesetas. ¿Por qué?
-Quería saberlo
-Bueno, duerme

Al día siguiente, el niño comenzó a pedir dinero a su mamá, a sus tíos, a sus abuelos. En una semana tenía mil quinientas pesetas.Y al regresar otro día, de noche, el niño volvió a llamar a su padre..

-Papá, dame mil quinientas pesetas que me hacen falta para una cosa muy importante
-¿Muy importante, muy importante? Tómalas y duerme
-No, papá, espera. Tengo dos mil pesetas. ¡Tómalas! ¡Te compro una hora! Tengo ganas de estar contigo, de hablar contigo. A veces me siento muy solo. Y tengo envidia de otros chicos que hablan con su padre..

El padre lo abrazó.

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